viernes, 21 de febrero de 2025

Se cumplen 53 años de la Carta de Juan Domingo Perón a los Pueblos y Gobiernos del Mundo.

 

Junto con el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional sus más importantes legados políticos.


Poco antes de volver a su tierra, tras un largo exilio de casi dos décadas, el General Perón escribió, en Madrid, uno de sus legados políticos y filosóficos más importantes: La Carta Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo. 

Esas líneas, tras muchos años de profundo estudio y meditación, la escribió en respuesta a los acuerdos globales que ya lograba el nefasto Henry Kissinger que comenzaba a edificar l el globalismo a escala, lo que gobierna nuestros tiempos. 

Lamentablemente todo este pensamiento de anticipación fue ignorado (adrede) por la clase politiquera argentina quién no solamente desconoce tamaño legado sino que además trabajó en pos de una Argentina esquilmada por el estractivismo criminal de los apetitos globales.

Sugerimos la atenta lectura de uno de los testamentos políticos más importantes del tres veces presidente argentino:

 

Mensaje de Juan Domingo Perón a los Pueblos y Gobiernos del Mundo

 

21 de Febrero de 1972 - Madrid

 


Hace casi 30 años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la Tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores  de la Segunda Guerra Mundial.


Hoy, cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo, un peligro mayor –que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.


Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología, y de la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional.


La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos.  Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido el precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.



El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio que él mismo ha creado.  Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.


La humanidad esta cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones.  Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental .  De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.


En el último siglo ha saqueado continentes enteros, y le ha bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso.  Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil, que se asienta sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, seguridad y contaminación en las ciudades, y que agrava las consecuencias de la vida sedentaria.



Las mal llamadas “sociedades de consumo” son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto porque el gasto produce lucro.   Se despilfarra  mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades.  Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la salud humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana.  Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.


No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más  avanzados funcionan mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo.  De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble:  algunas clases sociales –las de los países de baja tecnología en particular- sufren los efectos del hambre, del analfabetismo y las enfermedades, pero al  mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados, ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana.  Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.



Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse.  Mientras un fantasma –el hambre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humanas cada 20 meses, afectando hasta a países que ayer fueron graneros del mundo y  amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas, en los centros de más alta tecnología se anuncia, entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán sus compras desde sus hogares por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos.  La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que parece que estuviera constituida por más de una especie.


El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia.  Y así, mientras llega a la Luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas.   Ya en el colmo de su insensatez, mata al mar que podía servirle de última base de sustentación.



En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de doscientas especies animales terrestres.  Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas.  Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado.  Sólo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces.  Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petroleros sin tomar medidas de protección de la fauna y la flora marinas.



La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla.  En cambio, todavía ni siquiera existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser gigantescos desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación.  Al mismo tiempo, la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza.  Para colmo, muchas fuentes naturales han sido contaminadas;  las reservas de agua dulce están pésimamente repartidas por el planeta, y cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.



Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y  para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía esta lejos de alcanzar.  Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.


Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.


A este maremagno de problemas creados artificialmente se suma el crecimiento explosivo de la humanidad.  El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual “ratio” de crecimiento.  De seguir por este camino, en el año 2500 cada ser humano dispondrá de un solo metro cuadrado sobre el planeta.  Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de veinte años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.



Es indudable, pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica.  La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya con el retardo con que comenzaremos, no producirá sus efectos antes de fin de la década en materia educativa, y antes del fin de siglo en materia ocupacional.  Y que además una política demográfica no produce los efectos deseados si no va acompañada de una política económica y social correspondiente.  De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía de mercado, o en aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo.  Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes.



Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humanas, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana.  Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aunque en última instancia tengan como denominador común la utilización de la inteligencia humana.  A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.


Para poner freno e invertir esta marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:   


1.  son necesarias y urgentes:  una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados;  una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en   particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza;


2. esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de una adecuado ciclo biológico general;   que la tecnología es un arma de doble filo;   que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de las comodidades que nos ha brindado la civilización;  que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre;  que el crecimiento de la población debe ser planificado sin preconceptos de ninguna naturaleza, que por el momento más importante que planificar el crecimiento de la población es aumentar la producción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre;


3.   cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales.  Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos.  El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos;


4.  la modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna, y que la justicia social debe erigirse en la base de todo sistema, no sólo para beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios;  consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se tratare. En otras palabras:  necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionen el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental;


5.  necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo.   No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente, exhausto por el hambre y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento.  Debemos transformar a las ciudades cárceles del presentes en las ciudades jardines del futuro;


6.  el crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales;


7.   la lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de las ciudades y el crecimiento explosivo de la población del planeta, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional.  Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de las Naciones Unidas con carácter de primera prioridad.  Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad, es el problema;    


8.   todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con el de la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacionales;


9.   muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados dentro de la comunidad internacional.



Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:


1.  debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado.  Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes.  Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana;


2.  de nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos;


3. en defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria;


4.  no debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social  y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos.  Sin justicia social el Tercer Mundo no estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.


La humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.  En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados.  Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.


 


JUAN DOMINGO PERON

viernes, 14 de febrero de 2025

Maevia Noemí Correa nacía hace 111 años.

 



Maevia Noemí Correa nació el sábado 14 de febrero de 1914. Estudió en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata; y en 1953, se tituló de Doctor en Ciencias Naturales en la misma universidad, habiendo realizado el estudio de Las Orquídeas Argentinas de la Tribu Polychondreae Schltr., subtribu Spiranthinae Pfitzer, bajo la dirección del Dr. Ángel L. Cabrera.


Entre 1956 a 1957, es becada por la American Asociation of University Women, realizando estudios en el Departamento de Botánica de la Universidad de California, Berkeley. Y de 1956 a 1958 fue Técnica Investigadora del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, en el Instituto de Botánica; y creado el INTA, lo fue entre 1958 a 1983, Técnica Investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Instituto de Botánica Agrícola, Castelar, provincia de Buenos Aires.


En 1958 coordina "Estudio y relevamiento de la Flora Patagónica", proyecto que llevó adelante hasta su publicación. Su labor como Investigadora del INTA, fue llevar a cabo el proyecto de "Estudio taxonómico de la Flora Patagónica". Fue también Curadora del Herbario (BAB), y fue Coordinadora Nacional del Plan Floras Regionales entre 1981 a 1990.


Honores


En su honor se designó al 14 de febrero como "Día del Orquideófilo"​


Algunas publicaciones


Libros


Correa, M. N. (ed.) Flora patagónica. Buenos Aires: INTA, 1969 – 1999. 7 v. Colección científica; t. 8. Parte 1 Introducción, clave general de familias, Pteridophyta y Gymnospermae — Parte 2 Typhaceae a Orchidaceae (excepto Gramineae) — Parte 3 Gramineae — Parte 4a Dicotyledones diapétalas (Salicaceae a Cruciferae) — Parte 4b Dicotyledones diapétalas (Droseraceae a Leguminosae) — Parte 5 Dicotyledones diapétalas (Oxalidaceae a Cornaceae) — Parte 6 Dicotyledones Gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae) — Parte 7 Compositae


Capítulos de libros


Barboza, GE & Correa, MN. 1988. Geraniaceae, pp. 29-25, en M. N. Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas: (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8 (5).

Boelcke, O, NM Correa, DM Moore, FA Roig, 1985. Catálogo de las Plantas Vasculares, pp. 129-255, en O Boelcke, DM Moore & FA Roig (eds.), Transecta Botánica de la Patagonia Austral. Proyecto Internacional: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina); Instituto de la Patagonia (Chile); Royal Society (Gran Bretaña), Buenos Aires

Correa, MN. 1959. Las orquídeas cultivadas en la Argentina, pp. 269-287, en L. R. Parodi (ed.), Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería 1. Acme Agency

———. 1968. Orchidaceae, en AL Cabrera (ed.), Flora de la Provincia de Buenos Aires. Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 4 (1): 575-607

———. 1969. Liliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 22-23

———. 1969. Zannicheliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 24-25

———. 1969. Alismataceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 28-32

———. 1969. Juncaginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 33-37

———. 1969. Dioscoreaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 165-166

———. 1969. Corsiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 187

———. 1969. Orchidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 188-209

———. 1984. Salicaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 1-3

———. 1984. Fabaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 4-11

———. 1984. Olacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 28-29

———. 1984. Vivianiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 280-281

———. 1984. Saxifragaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 11-18

———. 1984. Escalloniaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 27-37

———. 1984. Hydrangeaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 38-40

———. 1984. Donatiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 46-47

——— & Burkart, A. 1984. Adesmia (Leguminosae), en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 92-161

———. 1984. Orchidaceae, en AT Hunziker (ed.), Clave de los géneros de Fanerógamas de la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 23(1-4): 229-310

———. 1988. Ledocarpaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 8(5): 40-42

———. 1988. Euphorbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 75-91

———. 1988. Frankeniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 161-166

———. 1988. Malesherbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 196-198

———. 1996. Orchidaceae, en F. Zuloaga & O. Morrone (eds.), Catálogo de las Plantas Vasculares de la República Argentina. Monographs in Systematic Botanic from the Missouri Botanical Garden 60: 242-270

———. 1997. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.) Plantas de la Costa. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.). Plantas Medicinales Rioplatenses. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Flora patagónica. Clave para la determinación de las familias de Fanerógamas de la Flora Patagónica. Colec. Cient. INTA. 8(1): 266-281

———. 1999. Valerianaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 448-468

———. 1999. Schrophulariaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 305-350; 372-378

———. 1999. Oleaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 38-41

———. 1999. Polemoniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 97-106

———. 1999. Boraginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 116-146

———. 1999. Lamiaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 196-220

———. 1999. Gesneriaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 388-390

———. 1999. Dipsacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 469-471

———. 1999. Stylidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 489-491

———. 1999. Verbenaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 147-195

———. 1999. Lentibulariaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 391-395

———. 1998. Del Vitto, LA, EM Petenatti & MN Correa, 1998. Evolución del conocimiento botánico de la Patagonia Argentina. En MN Correa (ed.), Flora Patagónica, Colec. Cient. INTA. 8(1): 197-265.

Artículos en publicaciones periódicas[editar]

Correa, MN. 1950. Notas sobre las orquídeas nuevas del género Habenaria. Notas Mus. La Plata 15: 151-168

———. 1953. Un nuevo género y cuatro especies nuevas de orquídeas argentinas. Darwiniana 10: 157-168

———. 1955. Las Orquídeas argentinas de la tribu Polychondreae Schlechter, subtribu Spiranthinae Pfitzer. Darwiniana 11: 24-88

———. 1956. Las especies argentinas del género Gavilea. Bol. Soc. Argent. Bot. 6: 73-86

———. 1959. Dos orquídeas nuevas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 7: 180-186

———. 1966. Las Frankeniaceae argentinas. Darwiniana 14: 68-94

———. 1966. Una especie nueva y algunas observaciones críticas del género Gavillea (Orchidaceae). Bol. Soc. Argent. Bot. 11: 60-66

———. 1968. Rehabilitación del género Geoblasta Barb. Rodr. (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 69-74

———. 1968. Una especie nueva del género Gavillea (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 75-77

———. 1969. Chloraea, género sudamericano de Orchidaceae. Darwiniana 15: 374-500

———. 1972. Una nueva especie y dos nuevas citas de Orchidaceae para la Flora de Jujuy. Bol. Soc. Argent. Bot. 14: 319-324

———. 1975. Notas orquidológicas II. Cuatro géneros de Orchidaceae nuevos para la Flora Argentina. Darwiniana 19: 345-356

———. 1975. Notas orquidológicas III. Tres nuevas Spiranthinae para la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 17 (1): 355-360

———. 1981. Especies nuevas de Adesmia (Leguminosae) para la Flora Patagónica. Darwiniana 23: 151-157

———. 1992. Notas orquidológicas V. Novedades en los géneros Prescottia y Pterichis. Parodiana 7: 3-13

———. 1993. Notas orquidológicas VI. Laelia y Warmingia, dos géneros nuevos de orquídeas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 29: 183-186

———. 1995. Novedades en Orchidaceae de Argentina. Hickenia 2: 165-175

viernes, 22 de noviembre de 2024

22 de noviembre: Día de la Flor Nacional de Argentina.

 



La flor de ceibo, también denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942. Es una especie característica de la formación denominada Bosques en Galería. Se encuentra en los cursos de agua, pantanos, esteros y lugares húmedos. Por la vistosidad de sus flores se encuentran cultivadas en paseos, parques y plazas. Fue declarada “flor nacional” en Uruguay y en la Argentina.


Los datos biológicos

Su nombre genérico Erythrina es de origen griego, de la voz “erythros”, que significa rojo, atribuida por el color de sus flores. El nombre específico crista-galli, también por la semejanza del color de las flores a la cresta del gallo. Su altura oscila entre 6 a 10 centímetros, con diámetro de 0.50 cm. Fuste tortuoso y poco desarrollado, corteza de color pardo grisáceo, muy gruesa y muy rugosa con profundos surcos.


El ceibo es un árbol originario de América, especialmente de la Argentina (zona del litoral), Uruguay (donde también es flor nacional), Brasil y Paraguay. Crece en las riberas del Paraná y del Río de la Plata, pero se lo puede encontrar también en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas. Su madera, blanca amarillenta y muy blanda, se utiliza para fabricar algunos artículos de peso reducido. Sus flores se utilizan para teñir telas.


Cuenta la leyenda

Según la tradición oral, la flor del ceibo nació cuando la Anahí fue condenada a morir, tras participar en un cruento combate entre su tribu guaraní y el ejército invasor. Hasta allí, la niña cantaba feliz en la selva, con una voz dulcísima, tanto, que se decía que los pájaros callaban para escucharla. Pero un día resonó el ruido de las armas. Se dice Anahí luchó tanto como pudo pero que finalmente fue apresada y condenada a la hoguera.


Los soldados la ataron a un tronco, amontonaron a sus pies pajas y ramas secas, y al rato una roja llamarada la rodeó de fuego. Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que le entregaba su corazón antes de morir.


jueves, 7 de noviembre de 2024

Moneda Par: La propuesta de comunidad organizada para los duros tiempos que se avecinan.

 

Con la idea de defenderse desde lo pequeño del barrio y la comunidad, esta idea no se detiene y crece en forma acelerada. 

Los tiempos que se avecinan amenazan, desde lo económico y social, con ser apocalípticos. Lejos de amedrentarse o entrar en pánico ya muchas personas han emprendido el cambio personal, muchos lohan extendido a lo barrial y este suele crecer sin límite alguno. 

No escapa a esta lógica lo que propone y ya es una hermosa realidad la gente de Moneda Par que, desde pequeños puntos del conurbano, han logrado extenderse por gran parte del país con el lema de intercambio, trueque y apoyo solidario y mutuo con el fin de hacer la vida un poco menos complicada a lo que la clase politiquera nacional nos empuja. 

Es por eso que desde Eco Huertas Argentinas sugerimos la participación directa con estos Hermanos y Compañeros tan adeptos a aquella frase que reza: "mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar".


Moneda Par fue y es una nueva propuesta política de Mario Cafiero con una visión práctica e innovación técnica de avanzada, pero que rescata una tradición económica nacional, con inspiración en autores como Silvio Gesell, Manuel Belgrano, Mariano Fragueiro y las experiencias de intercambios regionales de los Jesuitas y las amplias tradiciones de reciprocidad andina construidas por los pueblos.

Cuando gran parte de la población no tiene acceso suficiente al dinero para realizar sus intercambios debido a que el sistema económico neoliberal no logra generar un piso de dignidad, se han organizado diferentes planes de ayuda social que en general provienen de Deudas Internacionales de Programas Financieros de la Banca Mundial. Aquí la creación y distribución del dinero es una herramienta política que es vertical y tiene como finalidad paliar los problemas que el mismo sistema productivo genera.

Moneda PAR no es estrictamente una moneda, sino un sistema de créditos mutuos, creados para mejorar los intercambios de los pares, las empresas recuperadas y los miembros de una comunidad determinada. Fue la creación de un colectivo de activistas, convocados por Mario Cafiero, como una forma práctica de lograr un “dinero complementario” al oficial.

Actualmente existen múltiples experiencias de monedas sociales locales, que apuntan a desarrollar la economía situada, para generar arraigo y mejores condiciones financieras para los pueblos.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Se cumple el 110° aniversario del natalicio de Maevia Noemí Correa.

 

Botánica, investigadora, curadora y profesora.


Maevia Noemí Correa nació el sábado 14 de febrero de 1914. Fue una botánica, investigadora, curadora y profesora. Estudió en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata; y en 1953, se tituló de Doctor en Ciencias Naturales en la misma universidad, habiendo realizado el estudio de Las Orquídeas Argentinas de la Tribu Polychondreae Schltr., subtribu Spiranthinae Pfitzer, bajo la dirección del Dr. Ángel L. Cabrera.


Entre 1956 a 1957, es becada por la American Asociation of University Women, realizando estudios en el Departamento de Botánica de la Universidad de California, Berkeley. Y de 1956 a 1958 fue Técnica Investigadora del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, en el Instituto de Botánica; y creado el INTA, lo fue entre 1958 a 1983, Técnica Investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Instituto de Botánica Agrícola, Castelar, provincia de Buenos Aires.


En 1958 coordina "Estudio y relevamiento de la Flora Patagónica", proyecto que llevó adelante hasta su publicación. Su labor como Investigadora del INTA, fue llevar a cabo el proyecto de "Estudio taxonómico de la Flora Patagónica". Fue también Curadora del Herbario (BAB), y fue Coordinadora Nacional del Plan Floras Regionales entre 1981 a 1990.


Honores


En su honor se designó al 14 de febrero como "Día del Orquideófilo"​


Algunas publicaciones


Libros


Correa, M. N. (ed.) Flora patagónica. Buenos Aires: INTA, 1969 – 1999. 7 v. Colección científica; t. 8. Parte 1 Introducción, clave general de familias, Pteridophyta y Gymnospermae — Parte 2 Typhaceae a Orchidaceae (excepto Gramineae) — Parte 3 Gramineae — Parte 4a Dicotyledones diapétalas (Salicaceae a Cruciferae) — Parte 4b Dicotyledones diapétalas (Droseraceae a Leguminosae) — Parte 5 Dicotyledones diapétalas (Oxalidaceae a Cornaceae) — Parte 6 Dicotyledones Gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae) — Parte 7 Compositae


Capítulos de libros


Barboza, GE & Correa, MN. 1988. Geraniaceae, pp. 29-25, en M. N. Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas: (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8 (5).

Boelcke, O, NM Correa, DM Moore, FA Roig, 1985. Catálogo de las Plantas Vasculares, pp. 129-255, en O Boelcke, DM Moore & FA Roig (eds.), Transecta Botánica de la Patagonia Austral. Proyecto Internacional: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina); Instituto de la Patagonia (Chile); Royal Society (Gran Bretaña), Buenos Aires

Correa, MN. 1959. Las orquídeas cultivadas en la Argentina, pp. 269-287, en L. R. Parodi (ed.), Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería 1. Acme Agency

———. 1968. Orchidaceae, en AL Cabrera (ed.), Flora de la Provincia de Buenos Aires. Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 4 (1): 575-607

———. 1969. Liliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 22-23

———. 1969. Zannicheliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 24-25

———. 1969. Alismataceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 28-32

———. 1969. Juncaginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 33-37

———. 1969. Dioscoreaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 165-166

———. 1969. Corsiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 187

———. 1969. Orchidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 188-209

———. 1984. Salicaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 1-3

———. 1984. Fabaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 4-11

———. 1984. Olacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 28-29

———. 1984. Vivianiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 280-281

———. 1984. Saxifragaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 11-18

———. 1984. Escalloniaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 27-37

———. 1984. Hydrangeaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 38-40

———. 1984. Donatiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 46-47

——— & Burkart, A. 1984. Adesmia (Leguminosae), en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 92-161

———. 1984. Orchidaceae, en AT Hunziker (ed.), Clave de los géneros de Fanerógamas de la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 23(1-4): 229-310

———. 1988. Ledocarpaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 8(5): 40-42

———. 1988. Euphorbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 75-91

———. 1988. Frankeniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 161-166

———. 1988. Malesherbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 196-198

———. 1996. Orchidaceae, en F. Zuloaga & O. Morrone (eds.), Catálogo de las Plantas Vasculares de la República Argentina. Monographs in Systematic Botanic from the Missouri Botanical Garden 60: 242-270

———. 1997. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.) Plantas de la Costa. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.). Plantas Medicinales Rioplatenses. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Flora patagónica. Clave para la determinación de las familias de Fanerógamas de la Flora Patagónica. Colec. Cient. INTA. 8(1): 266-281

———. 1999. Valerianaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 448-468

———. 1999. Schrophulariaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 305-350; 372-378

———. 1999. Oleaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 38-41

———. 1999. Polemoniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 97-106

———. 1999. Boraginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 116-146

———. 1999. Lamiaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 196-220

———. 1999. Gesneriaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 388-390

———. 1999. Dipsacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 469-471

———. 1999. Stylidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 489-491

———. 1999. Verbenaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 147-195

———. 1999. Lentibulariaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 391-395

———. 1998. Del Vitto, LA, EM Petenatti & MN Correa, 1998. Evolución del conocimiento botánico de la Patagonia Argentina. En MN Correa (ed.), Flora Patagónica, Colec. Cient. INTA. 8(1): 197-265.

Artículos en publicaciones periódicas[editar]

Correa, MN. 1950. Notas sobre las orquídeas nuevas del género Habenaria. Notas Mus. La Plata 15: 151-168

———. 1953. Un nuevo género y cuatro especies nuevas de orquídeas argentinas. Darwiniana 10: 157-168

———. 1955. Las Orquídeas argentinas de la tribu Polychondreae Schlechter, subtribu Spiranthinae Pfitzer. Darwiniana 11: 24-88

———. 1956. Las especies argentinas del género Gavilea. Bol. Soc. Argent. Bot. 6: 73-86

———. 1959. Dos orquídeas nuevas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 7: 180-186

———. 1966. Las Frankeniaceae argentinas. Darwiniana 14: 68-94

———. 1966. Una especie nueva y algunas observaciones críticas del género Gavillea (Orchidaceae). Bol. Soc. Argent. Bot. 11: 60-66

———. 1968. Rehabilitación del género Geoblasta Barb. Rodr. (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 69-74

———. 1968. Una especie nueva del género Gavillea (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 75-77

———. 1969. Chloraea, género sudamericano de Orchidaceae. Darwiniana 15: 374-500

———. 1972. Una nueva especie y dos nuevas citas de Orchidaceae para la Flora de Jujuy. Bol. Soc. Argent. Bot. 14: 319-324

———. 1975. Notas orquidológicas II. Cuatro géneros de Orchidaceae nuevos para la Flora Argentina. Darwiniana 19: 345-356

———. 1975. Notas orquidológicas III. Tres nuevas Spiranthinae para la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 17 (1): 355-360

———. 1981. Especies nuevas de Adesmia (Leguminosae) para la Flora Patagónica. Darwiniana 23: 151-157

———. 1992. Notas orquidológicas V. Novedades en los géneros Prescottia y Pterichis. Parodiana 7: 3-13

———. 1993. Notas orquidológicas VI. Laelia y Warmingia, dos géneros nuevos de orquídeas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 29: 183-186

———. 1995. Novedades en Orchidaceae de Argentina. Hickenia 2: 165-175

domingo, 4 de junio de 2023

Se cumplen 51 años de la Cumbre de la Tierra de Estocolmo.

 



La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH)(también conocida como Conferencia de Estocolmo) fue una conferencia internacional convocada por la Organización de Naciones Unidas celebrada en Estocolmo, Suecia entre el 5 y el 16 de junio de 1972. Fue la primera gran conferencia que se organizó sobre cuestiones medioambientales, y marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la política internacional en dicha tarea.


Cuando la Asamblea General decidió convocar la Conferencia de Estocolmo, a iniciativa del Gobierno de Suecia, el Secretario General U Thant invitó a Maurice Strong para llevar las funciones de Secretario General de la Conferencia.


La conferencia fue abierta y dirigida por el primer ministro sueco, Olof Palme y el secretario general Kurt Waldheim para discutir el estado del medio ambiente mundial. Con la asistencia de los representantes de 113 países, 19 organismos intergubernamentales, y más de 400 organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, es ampliamente reconocido como el comienzo de la conciencia moderna política y pública de los problemas ambientales globales.


En la reunión se acordó una Declaración que contiene 26 principios sobre el medio ambiente y el desarrollo, un plan de acción con 109 recomendaciones, y una resolución.


Algunos sostienen que esta conferencia, y en especial las conferencias científicas que le preceden, tuvo un impacto real en las políticas medioambientales de la Comunidad Europea (que más tarde se convertiría en la Unión Europea). Por ejemplo, en 1973, la UE creó la primera Directriz sobre Protección del Medio Ambiente y los Consumidores, y compuso el primer Programa de Acción Ambiental. Este interés y la colaboración investigativa sin duda allanaron el camino para profundizar el conocimiento sobre el calentamiento global, que ha dado lugar a acuerdos como el Protocolo de Kyoto.?



Declaración de Estocolmo de la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Medio Humano, reunida en Estocolmo del 5 al 16 de junio de 1972 y, atenta a la necesidad de un criterio y unos principios comunes que ofrezcan a los pueblos del mundo inspiración y guía para preservar y mejorar el medio humano, proclama que:


El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuando lo rodea. Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma.

La protección y mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y un deber de todos los gobiernos.

El hombre debe hacer constantemente recapitulación de su experiencia y continuar descubriendo, inventando, creando y progresando. Hoy en día, la capacidad del hombre de transformar lo que lo rodea, utilizada con discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de ennoblecer su existencia. Aplicado errónea o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños incalculables al ser humano y a su medio. A nuestro alrededor vemos multiplicarse las pruebas de daño causado por el hombre en muchas regiones de la tierra: niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos, grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja.

En los países en desarrollo, la mayoría de los problemas ambientales están motivados por el subdesarrollo. Millones de personas siguen viviendo muy por debajo de los niveles mínimos necesarios para una existencia humana decorosa, privadas de alimentación y vestido, de vivienda y educación, de sanidad e higiene adecuados. Por ello, los países en desarrollo deben dirigir sus esfuerzos hacia el desarrollo, teniendo presentes sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio. Con el mismo fin, los países industrializados deben esforzarse por reducir la distancia que los separa de los países en desarrollo. En los países industrializados, los problemas ambientales están generalmente relacionados con la industrialización y el desarrollo tecnológico.

El crecimiento natural de la población plantea continuamente problemas relativos a la preservación del medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a esos problemas. De cuanto existe en el mundo, los seres humanos son lo más valioso. Ellos son quienes promueven el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la tecnología y, con su duro trabajo, transforman continuamente el medio humano. Con el progreso social y los adelantos de la producción, la ciencia y la tecnología, la capacidad del hombre para mejorar el medio se acrece cada día que pasa.

Hemos llegado a un momento de la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo atendiendo con mayor cuidado a las consecuencias que puedan tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia podemos causar daños inmensos e irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre. Las perspectivas de elevar la calidad del medio y de crear una vida satisfactoria son grandes. Lo que se necesita es entusiasmo, pero a la vez, serenidad de ánimo; trabajo afanoso, pero sistemático. Para llegar a la plenitud de su libertad dentro de la naturaleza, el hombre debe aplicar sus conocimientos a forjar, en armonía con ella, un medio mejor. La defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se ha convertido en meta imperiosa de la humanidad, que ha de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya establecidas de la paz y el desarrollo económico y social en todo el mundo, y de conformidad con ellas.

Para llegar a esa meta será menester que ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones, en todos los planos, acepten las responsabilidades que les incumben y que todos ellos participen equitativamente en la labor común. Hombres de toda condición y organizaciones de diferente índole plasmarán, con la aportación de sus propios valores y la suma de sus actividades, el medio ambiente del futuro. Corresponderá a las administraciones locales y nacionales, dentro de sus respectivas jurisdicciones, la mayor parte de la carga en cuanto al establecimiento de normas y la aplicación de medidas en gran escala sobre el medio. También se requiere la cooperación internacional con objeto de allegar recursos que ayuden a los países en desarrollo a cumplir su cometido en esta esfera. Hay un número cada vez mayor de problemas relativos al medio que, por ser de alcance regional o mundial o por repercutir en el ámbito internacional común, requerirán una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas por las organizaciones internacionales en interés de todos. La conferencia encarece a los gobiernos y a los pueblos que aúnen sus esfuerzos para preservar y mejorar el medio humano en beneficio del hombre y de su posteridad.

  DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS Expresa la convicción común de que:


Principio I. El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar y, tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras. A este respecto, las políticas que promueven o perpetúan el apartheid, la segregación racial, la discriminación, la opresión colonial y otras formas de opresión y de dominación extranjera quedan condenadas y deben eliminarse.


Principio 2. Los recursos naturales de la tierra, incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante cuidadosa planificación u ordenación, según convenga.


Principio 3. Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la tierra para producir recursos vitales renovables.


Principio 4. El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo económico debe atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza, incluidas la flora y fauna silvestres.


Principio 5. Los recursos no renovables de la tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparte los beneficios de tal empleo.


Principio 6. Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias y a la liberación de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizarlas, para que no se causen daños graves o irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos los países contra la contaminación.


Principio 7. Los estados deberán tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminación de los mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades del esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.


Principio 8. El desarrollo económico y social es indispensable para asegurar al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de la vida.


Principio 9. Las deficiencias del medio originadas por las condiciones del subdesarrollo y los desastres naturales plantean graves problemas y, la mejor manera de subsanarlas es el desarrollo acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de asistencia financiera y tecnológica que complemente los esfuerzos internos de los países en desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.


Principio 10. Para los países en desarrollo, la estabilidad de precios y la obtención de ingresos adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales para la ordenación del medio, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores económicos como los procesos ecológicos.


Principio 11. Las políticas ambientales de todos los estados deberían estar encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual ó futuro de los países en desarrollo y no deberían menoscabar ese potencial ni obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos y, los estados y las organizaciones internacionales deberían tomar las disposiciones pertinentes con miras a llegar al acuerdo para hacer frente a las consecuencias económicas que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de la aplicación de medidas ambientales.


Principio 12. Deberían destinarse recursos a la conservación y mejoramiento del medio, teniendo en cuenta las circunstancias y las necesidades especiales de los países en desarrollo y cualesquiera gastos que pueda originar a estos países la inclusión de medidas para la conservación del medio en sus planes de desarrollo, así como la necesidad de prestarles, cuando lo soliciten, más asistencia financiera internacional con ese fin.


Principio 13. A fin de lograr una más racional ordenación de los recursos y mejorar así las condiciones ambientales, los estados deberían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la planificación de su desarrollo de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo con la necesidad de proteger y mejorar el medio humano en beneficio de su población.


Principio 14. La planificación racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidad de proteger y mejorar el medio.


Principio 15. Debe aplicarse la planificación a los asentamientos humanos y a la urbanización con miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio y a obtener los máximos beneficios sociales económicos y ambientales para todos. A este respecto deben abandonarse los proyectos destinados a la dominación colonialista y racista.


Principio 16. En las regiones en que exista el riesgo de que la tasa de crecimiento demográfico o las concentraciones excesivas de población perjudiquen al medio o al desarrollo, o en que la baja densidad de población pueda impedir el mejoramiento del medio humano y obstaculizar el desarrollo, deberían aplicarse políticas demográficas que respetasen los derechos humanos fundamentales y contasen con la aprobación de los gobiernos interesados.


Principio 17. Debe confiarse a las instituciones nacionales competentes la tarea de planificar, administrar o controlar la utilización de los recursos ambientales de los estados con miras a mejorar la calidad del medio.


Principio 18. Como parte de su contribución al desarrollo económico y social se deben utilizar la ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y para el bien común de la humanidad.


Principio 19. Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.


Principio 20. Se deben fomentar en todos los países, especialmente en los países en desarrollo, la investigación y el desenvolvimiento científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como multinacionales. A este respecto, el libre intercambio de información científica actualizada y de experiencia sobre la transferencia debe ser objeto de apoyo y asistencia, a fin de facilitar la solución de los problemas ambientales; las tecnologías ambientales deben ponerse a disposición de los países en desarrollo en condiciones que favorezcan su amplia difusión sin que constituyan una carga económica excesiva para esos países.


Principio 21. De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio de otros estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional.


Principio 22. Los estados deben cooperar para continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales estados causen a zonas situadas fuera de su jurisdicción.


Principio 23. Sin perjuicio de los criterios que puedan acordarse por la comunidad internacional y de las normas que deberán ser definidas a nivel nacional, en todos los casos será indispensable considerar los sistemas de valores prevalecientes en cada país y la aplicabilidad de unas normas que, si bien son válidas para los países más avanzados, pueden ser inadecuados y de alto costo social para los países en desarrollo.


Principio 24. Todos los países, grandes o pequeños, deben ocuparse, con espíritu de cooperación y de pie de igualdad, en las cuestiones internacionales relativas a la protección y mejoramiento del medio. Es indispensable cooperar, mediante acuerdos multilaterales o bilaterales o por otros medios apropiados, para controlar, evitar, reducir y eliminar eficazmente los efectos perjudiciales que las actividades que se realicen en cualquier esfera puedan tener para el medio, teniendo en cuenta debidamente la soberanía y los intereses de todos los estados.


Principio 25. Los estados se asegurarán de que las organizaciones internacionales realicen una labor coordinada, eficaz y dinámica en la conservación y mejoramiento del medio.


Principio 26. Es preciso librar al hombre y a su medio de los efectos de las armas nucleares y de todos los demás medios de destrucción en masa. Los estados deben esforzarse por llegar pronto a un acuerdo, en los órganos internacionales pertinentes, sobre la eliminación y destrucción completa de tales armas.

lunes, 13 de febrero de 2023

La botánica Maevia Noemí Correa nacía hace 109 años.

 

Maevia Noemí Correa se doctoró en Ciencias Naturales en la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) 


Maevia Noemí Correa nació el sábado 14 de febrero de 1914. Fue una botánica, investigadora, curadora y profesora. Estudió en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata; y en 1953, se tituló de Doctor en Ciencias Naturales en la misma universidad, habiendo realizado el estudio de Las Orquídeas Argentinas de la Tribu Polychondreae Schltr., subtribu Spiranthinae Pfitzer, bajo la dirección del Dr. Ángel L. Cabrera.


Entre 1956 a 1957, es becada por la American Asociation of University Women, realizando estudios en el Departamento de Botánica de la Universidad de California, Berkeley. Y de 1956 a 1958 fue Técnica Investigadora del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, en el Instituto de Botánica; y creado el INTA, lo fue entre 1958 a 1983, Técnica Investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Instituto de Botánica Agrícola, Castelar, provincia de Buenos Aires.


En 1958 coordina "Estudio y relevamiento de la Flora Patagónica", proyecto que llevó adelante hasta su publicación. Su labor como Investigadora del INTA, fue llevar a cabo el proyecto de "Estudio taxonómico de la Flora Patagónica". Fue también Curadora del Herbario (BAB), y fue Coordinadora Nacional del Plan Floras Regionales entre 1981 a 1990.


Honores


En su honor se designó al 14 de febrero como "Día del Orquideófilo"​


Algunas publicaciones


Libros


Correa, M. N. (ed.) Flora patagónica. Buenos Aires: INTA, 1969 – 1999. 7 v. Colección científica; t. 8. Parte 1 Introducción, clave general de familias, Pteridophyta y Gymnospermae — Parte 2 Typhaceae a Orchidaceae (excepto Gramineae) — Parte 3 Gramineae — Parte 4a Dicotyledones diapétalas (Salicaceae a Cruciferae) — Parte 4b Dicotyledones diapétalas (Droseraceae a Leguminosae) — Parte 5 Dicotyledones diapétalas (Oxalidaceae a Cornaceae) — Parte 6 Dicotyledones Gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae) — Parte 7 Compositae


Capítulos de libros


Barboza, GE & Correa, MN. 1988. Geraniaceae, pp. 29-25, en M. N. Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas: (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8 (5).

Boelcke, O, NM Correa, DM Moore, FA Roig, 1985. Catálogo de las Plantas Vasculares, pp. 129-255, en O Boelcke, DM Moore & FA Roig (eds.), Transecta Botánica de la Patagonia Austral. Proyecto Internacional: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina); Instituto de la Patagonia (Chile); Royal Society (Gran Bretaña), Buenos Aires

Correa, MN. 1959. Las orquídeas cultivadas en la Argentina, pp. 269-287, en L. R. Parodi (ed.), Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería 1. Acme Agency

———. 1968. Orchidaceae, en AL Cabrera (ed.), Flora de la Provincia de Buenos Aires. Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 4 (1): 575-607

———. 1969. Liliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 22-23

———. 1969. Zannicheliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 24-25

———. 1969. Alismataceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 28-32

———. 1969. Juncaginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 33-37

———. 1969. Dioscoreaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 165-166

———. 1969. Corsiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 187

———. 1969. Orchidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 188-209

———. 1984. Salicaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 1-3

———. 1984. Fabaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 4-11

———. 1984. Olacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 28-29

———. 1984. Vivianiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 280-281

———. 1984. Saxifragaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 11-18

———. 1984. Escalloniaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 27-37

———. 1984. Hydrangeaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 38-40

———. 1984. Donatiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 46-47

——— & Burkart, A. 1984. Adesmia (Leguminosae), en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 92-161

———. 1984. Orchidaceae, en AT Hunziker (ed.), Clave de los géneros de Fanerógamas de la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 23(1-4): 229-310

———. 1988. Ledocarpaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 8(5): 40-42

———. 1988. Euphorbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 75-91

———. 1988. Frankeniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 161-166

———. 1988. Malesherbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 196-198

———. 1996. Orchidaceae, en F. Zuloaga & O. Morrone (eds.), Catálogo de las Plantas Vasculares de la República Argentina. Monographs in Systematic Botanic from the Missouri Botanical Garden 60: 242-270

———. 1997. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.) Plantas de la Costa. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.). Plantas Medicinales Rioplatenses. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Flora patagónica. Clave para la determinación de las familias de Fanerógamas de la Flora Patagónica. Colec. Cient. INTA. 8(1): 266-281

———. 1999. Valerianaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 448-468

———. 1999. Schrophulariaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 305-350; 372-378

———. 1999. Oleaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 38-41

———. 1999. Polemoniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 97-106

———. 1999. Boraginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 116-146

———. 1999. Lamiaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 196-220

———. 1999. Gesneriaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 388-390

———. 1999. Dipsacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 469-471

———. 1999. Stylidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 489-491

———. 1999. Verbenaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 147-195

———. 1999. Lentibulariaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 391-395

———. 1998. Del Vitto, LA, EM Petenatti & MN Correa, 1998. Evolución del conocimiento botánico de la Patagonia Argentina. En MN Correa (ed.), Flora Patagónica, Colec. Cient. INTA. 8(1): 197-265.

Artículos en publicaciones periódicas[editar]

Correa, MN. 1950. Notas sobre las orquídeas nuevas del género Habenaria. Notas Mus. La Plata 15: 151-168

———. 1953. Un nuevo género y cuatro especies nuevas de orquídeas argentinas. Darwiniana 10: 157-168

———. 1955. Las Orquídeas argentinas de la tribu Polychondreae Schlechter, subtribu Spiranthinae Pfitzer. Darwiniana 11: 24-88

———. 1956. Las especies argentinas del género Gavilea. Bol. Soc. Argent. Bot. 6: 73-86

———. 1959. Dos orquídeas nuevas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 7: 180-186

———. 1966. Las Frankeniaceae argentinas. Darwiniana 14: 68-94

———. 1966. Una especie nueva y algunas observaciones críticas del género Gavillea (Orchidaceae). Bol. Soc. Argent. Bot. 11: 60-66

———. 1968. Rehabilitación del género Geoblasta Barb. Rodr. (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 69-74

———. 1968. Una especie nueva del género Gavillea (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 75-77

———. 1969. Chloraea, género sudamericano de Orchidaceae. Darwiniana 15: 374-500

———. 1972. Una nueva especie y dos nuevas citas de Orchidaceae para la Flora de Jujuy. Bol. Soc. Argent. Bot. 14: 319-324

———. 1975. Notas orquidológicas II. Cuatro géneros de Orchidaceae nuevos para la Flora Argentina. Darwiniana 19: 345-356

———. 1975. Notas orquidológicas III. Tres nuevas Spiranthinae para la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 17 (1): 355-360

———. 1981. Especies nuevas de Adesmia (Leguminosae) para la Flora Patagónica. Darwiniana 23: 151-157

———. 1992. Notas orquidológicas V. Novedades en los géneros Prescottia y Pterichis. Parodiana 7: 3-13

———. 1993. Notas orquidológicas VI. Laelia y Warmingia, dos géneros nuevos de orquídeas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 29: 183-186

———. 1995. Novedades en Orchidaceae de Argentina. Hickenia 2: 165-175