jueves, 9 de abril de 2026

Declaración de Principios y Fundamentos de Eco Huertas Argentinas

 



Eco Huertas Argentinas es una agrupación argentina que promueve el regreso consciente y soberano a la tierra, la recuperación de nuestra identidad productiva y la reconstrucción de un país arraigado en sus raíces naturales y humanas. Inspirados en la visión anticipadora del General Juan Domingo Perón, expresada en su Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo (Madrid, 1972), rechazamos la marcha suicida de la contaminación, el despilfarro de recursos, el hacinamiento urbano y el modelo de desarrollo que prioriza el lucro por encima de la vida y la justicia social.

Fundamentos filosóficos

Nuestra base es la Carta Ambiental de Perón de 1972, donde el General advirtió sobre los peligros de la contaminación de la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento descontrolado de la población y la sobrevaloración de una tecnología que destruye en lugar de servir al ser humano. Perón llamó a una revolución mental que reconcilie al hombre con la naturaleza, promoviendo un estilo de vida más austero, una mejor distribución de los recursos, la planificación racional del crecimiento poblacional y nuevos modelos de producción y consumo basados en la justicia social y no en el mero beneficio económico.

Creemos, como Perón, que es imposible sustituir artificialmente los ritmos de la naturaleza, y que la verdadera soberanía nacional pasa por el cuidado responsable de nuestros recursos y la capacidad de producir lo esencial para nuestro pueblo.

Principios fundamentales


La vuelta a la tierra

Rechazamos el desarraigo urbano y el abandono del campo. Promovemos el retorno consciente a la tierra fértil de la Patria como forma de vida digna, saludable y soberana. La tierra no es una mercancía: es la madre que nos sustenta y el fundamento de nuestra independencia.

Reforestación y cuidado de la biosfera

Comprometidos con la recuperación de nuestros bosques, suelos y aguas. Forestar no es solo plantar árboles: es restaurar el equilibrio ecológico que el modelo extractivista ha dañado. Defendemos la biodiversidad como patrimonio irrenunciable de las generaciones futuras.

Producción soberana de alimentos

Producir nuestros propios alimentos es un acto de soberanía nacional y personal. Rechazamos la dependencia de importaciones y de sistemas alimentarios controlados por grandes corporaciones. Buscamos una agricultura y ganadería sanas, sin agrotóxicos que envenenan la tierra y a nuestro pueblo, tal como alertaba Perón sobre el daño irreversible de los agroquímicos.

Huerta familiar y comunitaria

Instamos y apoyamos la creación de huertas en cada hogar, barrio, escuela y comunidad. La huerta es escuela de paciencia, trabajo colectivo y autosuficiencia. Es el primer paso para recuperar el conocimiento ancestral de la tierra y fortalecer los lazos comunitarios.

Cría responsable de animales para consumo

Tener nuestros propios animales (gallinas, conejos, cabras, vacas familiares, etc.) forma parte de un sistema productivo integral y humano. Promovemos el trato digno a los animales, el ciclo cerrado de la producción y el consumo responsable, lejos de las explotaciones industriales que degradan tanto al hombre como a la naturaleza.

Repoblar la Argentina

La Argentina vacía es una Argentina débil. Impulsamos el repoblamiento del interior, el fortalecimiento de pueblos y colonias productivas, y una política demográfica planificada que combine crecimiento poblacional con calidad de vida, educación, salud y arraigo a la tierra. Un pueblo que no ocupa y trabaja su territorio lo pierde.


Valores transversales


Justicia Social y Soberanía: La defensa del ambiente y la producción de alimentos deben estar al servicio del pueblo y no del capital especulativo.

Austeridad y eficiencia: Vivir mejor con menos despilfarro, respetando los ciclos naturales.

Educación y conciencia: Formar a las nuevas generaciones en el amor a la tierra, el trabajo productivo y el respeto por la naturaleza.

Acción local y nacional: Comenzamos en la huerta familiar y comunitaria, pero aspiramos a transformar las políticas públicas para que la Argentina recupere su rol de granero sano del mundo y de nación soberana.


Eco Huertas Argentinas convoca a todos los argentinos y argentinas —sin distinción de origen político— que compartan esta visión: productores familiares, vecinos de barrios, jóvenes, familias, pueblos originarios y todos aquellos que quieran reconstruir una Patria fértil, poblada, soberana y en armonía con la Creación.

La tierra nos llama. Volvamos a ella con conciencia, trabajo y amor patrio.

¡Por una Argentina verde, productiva y justa!

Eco Huertas Argentinas

Inspirados en Perón, arraigados en la tierra.

jueves, 26 de marzo de 2026

Eco Huertas Argentina junto a los compañeros de los medios públicos de Buenos Aires.

 



Eco Huertas Argentinas expresa su más firme solidaridad con los trabajadores de los medios públicos de la Ciudad de Buenos Aires: Canal de la Ciudad, AM 1110 y La 2x4. Reconocemos en su labor cotidiana un compromiso indispensable con la cultura, la información y la identidad de nuestro pueblo.


En un contexto donde se pretende avanzar sobre lo público en favor de intereses privados, manifestamos nuestro rechazo a cualquier intento de privatización de estos espacios que pertenecen a toda la comunidad. Los medios públicos no son una mercancía: son herramientas fundamentales para garantizar el acceso democrático a la información, la pluralidad de voces y la difusión de nuestras expresiones culturales.


Así como defendemos la soberanía alimentaria, el trabajo cooperativo y el arraigo en la tierra, también defendemos la comunicación como un derecho y no como un privilegio. Porque sin medios públicos fuertes, no hay democracia plena.


Desde Eco Huertas Argentinas acompañamos la lucha de sus trabajadores y reafirmamos la necesidad de sostener y fortalecer estos espacios al servicio del pueblo.

viernes, 21 de febrero de 2025

Se cumplen 53 años de la Carta de Juan Domingo Perón a los Pueblos y Gobiernos del Mundo.

 

Junto con el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional sus más importantes legados políticos.


Poco antes de volver a su tierra, tras un largo exilio de casi dos décadas, el General Perón escribió, en Madrid, uno de sus legados políticos y filosóficos más importantes: La Carta Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo. 

Esas líneas, tras muchos años de profundo estudio y meditación, la escribió en respuesta a los acuerdos globales que ya lograba el nefasto Henry Kissinger que comenzaba a edificar l el globalismo a escala, lo que gobierna nuestros tiempos. 

Lamentablemente todo este pensamiento de anticipación fue ignorado (adrede) por la clase politiquera argentina quién no solamente desconoce tamaño legado sino que además trabajó en pos de una Argentina esquilmada por el estractivismo criminal de los apetitos globales.

Sugerimos la atenta lectura de uno de los testamentos políticos más importantes del tres veces presidente argentino:

 

Mensaje de Juan Domingo Perón a los Pueblos y Gobiernos del Mundo

 

21 de Febrero de 1972 - Madrid

 


Hace casi 30 años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la Tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores  de la Segunda Guerra Mundial.


Hoy, cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo, un peligro mayor –que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.


Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología, y de la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional.


La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos.  Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido el precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.



El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio que él mismo ha creado.  Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.


La humanidad esta cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones.  Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental .  De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.


En el último siglo ha saqueado continentes enteros, y le ha bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso.  Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil, que se asienta sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, seguridad y contaminación en las ciudades, y que agrava las consecuencias de la vida sedentaria.



Las mal llamadas “sociedades de consumo” son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto porque el gasto produce lucro.   Se despilfarra  mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades.  Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la salud humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana.  Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.


No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más  avanzados funcionan mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo.  De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble:  algunas clases sociales –las de los países de baja tecnología en particular- sufren los efectos del hambre, del analfabetismo y las enfermedades, pero al  mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados, ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana.  Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.



Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse.  Mientras un fantasma –el hambre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humanas cada 20 meses, afectando hasta a países que ayer fueron graneros del mundo y  amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas, en los centros de más alta tecnología se anuncia, entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán sus compras desde sus hogares por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos.  La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que parece que estuviera constituida por más de una especie.


El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia.  Y así, mientras llega a la Luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas.   Ya en el colmo de su insensatez, mata al mar que podía servirle de última base de sustentación.



En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de doscientas especies animales terrestres.  Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas.  Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado.  Sólo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces.  Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petroleros sin tomar medidas de protección de la fauna y la flora marinas.



La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla.  En cambio, todavía ni siquiera existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser gigantescos desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación.  Al mismo tiempo, la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza.  Para colmo, muchas fuentes naturales han sido contaminadas;  las reservas de agua dulce están pésimamente repartidas por el planeta, y cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.



Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y  para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía esta lejos de alcanzar.  Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.


Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.


A este maremagno de problemas creados artificialmente se suma el crecimiento explosivo de la humanidad.  El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual “ratio” de crecimiento.  De seguir por este camino, en el año 2500 cada ser humano dispondrá de un solo metro cuadrado sobre el planeta.  Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de veinte años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.



Es indudable, pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica.  La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya con el retardo con que comenzaremos, no producirá sus efectos antes de fin de la década en materia educativa, y antes del fin de siglo en materia ocupacional.  Y que además una política demográfica no produce los efectos deseados si no va acompañada de una política económica y social correspondiente.  De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía de mercado, o en aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo.  Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes.



Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humanas, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana.  Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aunque en última instancia tengan como denominador común la utilización de la inteligencia humana.  A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.


Para poner freno e invertir esta marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:   


1.  son necesarias y urgentes:  una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados;  una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en   particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza;


2. esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de una adecuado ciclo biológico general;   que la tecnología es un arma de doble filo;   que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de las comodidades que nos ha brindado la civilización;  que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre;  que el crecimiento de la población debe ser planificado sin preconceptos de ninguna naturaleza, que por el momento más importante que planificar el crecimiento de la población es aumentar la producción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre;


3.   cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales.  Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos.  El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos;


4.  la modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna, y que la justicia social debe erigirse en la base de todo sistema, no sólo para beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios;  consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se tratare. En otras palabras:  necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionen el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental;


5.  necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo.   No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente, exhausto por el hambre y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento.  Debemos transformar a las ciudades cárceles del presentes en las ciudades jardines del futuro;


6.  el crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales;


7.   la lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de las ciudades y el crecimiento explosivo de la población del planeta, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional.  Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de las Naciones Unidas con carácter de primera prioridad.  Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad, es el problema;    


8.   todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con el de la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacionales;


9.   muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados dentro de la comunidad internacional.



Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:


1.  debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado.  Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes.  Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana;


2.  de nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos;


3. en defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria;


4.  no debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social  y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos.  Sin justicia social el Tercer Mundo no estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.


La humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.  En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados.  Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.


 


JUAN DOMINGO PERON

viernes, 14 de febrero de 2025

Maevia Noemí Correa nacía hace 111 años.

 



Maevia Noemí Correa nació el sábado 14 de febrero de 1914. Estudió en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata; y en 1953, se tituló de Doctor en Ciencias Naturales en la misma universidad, habiendo realizado el estudio de Las Orquídeas Argentinas de la Tribu Polychondreae Schltr., subtribu Spiranthinae Pfitzer, bajo la dirección del Dr. Ángel L. Cabrera.


Entre 1956 a 1957, es becada por la American Asociation of University Women, realizando estudios en el Departamento de Botánica de la Universidad de California, Berkeley. Y de 1956 a 1958 fue Técnica Investigadora del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, en el Instituto de Botánica; y creado el INTA, lo fue entre 1958 a 1983, Técnica Investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Instituto de Botánica Agrícola, Castelar, provincia de Buenos Aires.


En 1958 coordina "Estudio y relevamiento de la Flora Patagónica", proyecto que llevó adelante hasta su publicación. Su labor como Investigadora del INTA, fue llevar a cabo el proyecto de "Estudio taxonómico de la Flora Patagónica". Fue también Curadora del Herbario (BAB), y fue Coordinadora Nacional del Plan Floras Regionales entre 1981 a 1990.


Honores


En su honor se designó al 14 de febrero como "Día del Orquideófilo"​


Algunas publicaciones


Libros


Correa, M. N. (ed.) Flora patagónica. Buenos Aires: INTA, 1969 – 1999. 7 v. Colección científica; t. 8. Parte 1 Introducción, clave general de familias, Pteridophyta y Gymnospermae — Parte 2 Typhaceae a Orchidaceae (excepto Gramineae) — Parte 3 Gramineae — Parte 4a Dicotyledones diapétalas (Salicaceae a Cruciferae) — Parte 4b Dicotyledones diapétalas (Droseraceae a Leguminosae) — Parte 5 Dicotyledones diapétalas (Oxalidaceae a Cornaceae) — Parte 6 Dicotyledones Gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae) — Parte 7 Compositae


Capítulos de libros


Barboza, GE & Correa, MN. 1988. Geraniaceae, pp. 29-25, en M. N. Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas: (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8 (5).

Boelcke, O, NM Correa, DM Moore, FA Roig, 1985. Catálogo de las Plantas Vasculares, pp. 129-255, en O Boelcke, DM Moore & FA Roig (eds.), Transecta Botánica de la Patagonia Austral. Proyecto Internacional: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina); Instituto de la Patagonia (Chile); Royal Society (Gran Bretaña), Buenos Aires

Correa, MN. 1959. Las orquídeas cultivadas en la Argentina, pp. 269-287, en L. R. Parodi (ed.), Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería 1. Acme Agency

———. 1968. Orchidaceae, en AL Cabrera (ed.), Flora de la Provincia de Buenos Aires. Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 4 (1): 575-607

———. 1969. Liliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 22-23

———. 1969. Zannicheliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 24-25

———. 1969. Alismataceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 28-32

———. 1969. Juncaginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 33-37

———. 1969. Dioscoreaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 165-166

———. 1969. Corsiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 187

———. 1969. Orchidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 188-209

———. 1984. Salicaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 1-3

———. 1984. Fabaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 4-11

———. 1984. Olacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 28-29

———. 1984. Vivianiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 280-281

———. 1984. Saxifragaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 11-18

———. 1984. Escalloniaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 27-37

———. 1984. Hydrangeaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 38-40

———. 1984. Donatiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 46-47

——— & Burkart, A. 1984. Adesmia (Leguminosae), en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 92-161

———. 1984. Orchidaceae, en AT Hunziker (ed.), Clave de los géneros de Fanerógamas de la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 23(1-4): 229-310

———. 1988. Ledocarpaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 8(5): 40-42

———. 1988. Euphorbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 75-91

———. 1988. Frankeniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 161-166

———. 1988. Malesherbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 196-198

———. 1996. Orchidaceae, en F. Zuloaga & O. Morrone (eds.), Catálogo de las Plantas Vasculares de la República Argentina. Monographs in Systematic Botanic from the Missouri Botanical Garden 60: 242-270

———. 1997. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.) Plantas de la Costa. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.). Plantas Medicinales Rioplatenses. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Flora patagónica. Clave para la determinación de las familias de Fanerógamas de la Flora Patagónica. Colec. Cient. INTA. 8(1): 266-281

———. 1999. Valerianaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 448-468

———. 1999. Schrophulariaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 305-350; 372-378

———. 1999. Oleaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 38-41

———. 1999. Polemoniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 97-106

———. 1999. Boraginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 116-146

———. 1999. Lamiaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 196-220

———. 1999. Gesneriaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 388-390

———. 1999. Dipsacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 469-471

———. 1999. Stylidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 489-491

———. 1999. Verbenaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 147-195

———. 1999. Lentibulariaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 391-395

———. 1998. Del Vitto, LA, EM Petenatti & MN Correa, 1998. Evolución del conocimiento botánico de la Patagonia Argentina. En MN Correa (ed.), Flora Patagónica, Colec. Cient. INTA. 8(1): 197-265.

Artículos en publicaciones periódicas[editar]

Correa, MN. 1950. Notas sobre las orquídeas nuevas del género Habenaria. Notas Mus. La Plata 15: 151-168

———. 1953. Un nuevo género y cuatro especies nuevas de orquídeas argentinas. Darwiniana 10: 157-168

———. 1955. Las Orquídeas argentinas de la tribu Polychondreae Schlechter, subtribu Spiranthinae Pfitzer. Darwiniana 11: 24-88

———. 1956. Las especies argentinas del género Gavilea. Bol. Soc. Argent. Bot. 6: 73-86

———. 1959. Dos orquídeas nuevas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 7: 180-186

———. 1966. Las Frankeniaceae argentinas. Darwiniana 14: 68-94

———. 1966. Una especie nueva y algunas observaciones críticas del género Gavillea (Orchidaceae). Bol. Soc. Argent. Bot. 11: 60-66

———. 1968. Rehabilitación del género Geoblasta Barb. Rodr. (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 69-74

———. 1968. Una especie nueva del género Gavillea (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 75-77

———. 1969. Chloraea, género sudamericano de Orchidaceae. Darwiniana 15: 374-500

———. 1972. Una nueva especie y dos nuevas citas de Orchidaceae para la Flora de Jujuy. Bol. Soc. Argent. Bot. 14: 319-324

———. 1975. Notas orquidológicas II. Cuatro géneros de Orchidaceae nuevos para la Flora Argentina. Darwiniana 19: 345-356

———. 1975. Notas orquidológicas III. Tres nuevas Spiranthinae para la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 17 (1): 355-360

———. 1981. Especies nuevas de Adesmia (Leguminosae) para la Flora Patagónica. Darwiniana 23: 151-157

———. 1992. Notas orquidológicas V. Novedades en los géneros Prescottia y Pterichis. Parodiana 7: 3-13

———. 1993. Notas orquidológicas VI. Laelia y Warmingia, dos géneros nuevos de orquídeas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 29: 183-186

———. 1995. Novedades en Orchidaceae de Argentina. Hickenia 2: 165-175

viernes, 22 de noviembre de 2024

22 de noviembre: Día de la Flor Nacional de Argentina.

 



La flor de ceibo, también denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942. Es una especie característica de la formación denominada Bosques en Galería. Se encuentra en los cursos de agua, pantanos, esteros y lugares húmedos. Por la vistosidad de sus flores se encuentran cultivadas en paseos, parques y plazas. Fue declarada “flor nacional” en Uruguay y en la Argentina.


Los datos biológicos

Su nombre genérico Erythrina es de origen griego, de la voz “erythros”, que significa rojo, atribuida por el color de sus flores. El nombre específico crista-galli, también por la semejanza del color de las flores a la cresta del gallo. Su altura oscila entre 6 a 10 centímetros, con diámetro de 0.50 cm. Fuste tortuoso y poco desarrollado, corteza de color pardo grisáceo, muy gruesa y muy rugosa con profundos surcos.


El ceibo es un árbol originario de América, especialmente de la Argentina (zona del litoral), Uruguay (donde también es flor nacional), Brasil y Paraguay. Crece en las riberas del Paraná y del Río de la Plata, pero se lo puede encontrar también en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas. Su madera, blanca amarillenta y muy blanda, se utiliza para fabricar algunos artículos de peso reducido. Sus flores se utilizan para teñir telas.


Cuenta la leyenda

Según la tradición oral, la flor del ceibo nació cuando la Anahí fue condenada a morir, tras participar en un cruento combate entre su tribu guaraní y el ejército invasor. Hasta allí, la niña cantaba feliz en la selva, con una voz dulcísima, tanto, que se decía que los pájaros callaban para escucharla. Pero un día resonó el ruido de las armas. Se dice Anahí luchó tanto como pudo pero que finalmente fue apresada y condenada a la hoguera.


Los soldados la ataron a un tronco, amontonaron a sus pies pajas y ramas secas, y al rato una roja llamarada la rodeó de fuego. Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que le entregaba su corazón antes de morir.


jueves, 7 de noviembre de 2024

Moneda Par: La propuesta de comunidad organizada para los duros tiempos que se avecinan.

 

Con la idea de defenderse desde lo pequeño del barrio y la comunidad, esta idea no se detiene y crece en forma acelerada. 

Los tiempos que se avecinan amenazan, desde lo económico y social, con ser apocalípticos. Lejos de amedrentarse o entrar en pánico ya muchas personas han emprendido el cambio personal, muchos lohan extendido a lo barrial y este suele crecer sin límite alguno. 

No escapa a esta lógica lo que propone y ya es una hermosa realidad la gente de Moneda Par que, desde pequeños puntos del conurbano, han logrado extenderse por gran parte del país con el lema de intercambio, trueque y apoyo solidario y mutuo con el fin de hacer la vida un poco menos complicada a lo que la clase politiquera nacional nos empuja. 

Es por eso que desde Eco Huertas Argentinas sugerimos la participación directa con estos Hermanos y Compañeros tan adeptos a aquella frase que reza: "mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar".


Moneda Par fue y es una nueva propuesta política de Mario Cafiero con una visión práctica e innovación técnica de avanzada, pero que rescata una tradición económica nacional, con inspiración en autores como Silvio Gesell, Manuel Belgrano, Mariano Fragueiro y las experiencias de intercambios regionales de los Jesuitas y las amplias tradiciones de reciprocidad andina construidas por los pueblos.

Cuando gran parte de la población no tiene acceso suficiente al dinero para realizar sus intercambios debido a que el sistema económico neoliberal no logra generar un piso de dignidad, se han organizado diferentes planes de ayuda social que en general provienen de Deudas Internacionales de Programas Financieros de la Banca Mundial. Aquí la creación y distribución del dinero es una herramienta política que es vertical y tiene como finalidad paliar los problemas que el mismo sistema productivo genera.

Moneda PAR no es estrictamente una moneda, sino un sistema de créditos mutuos, creados para mejorar los intercambios de los pares, las empresas recuperadas y los miembros de una comunidad determinada. Fue la creación de un colectivo de activistas, convocados por Mario Cafiero, como una forma práctica de lograr un “dinero complementario” al oficial.

Actualmente existen múltiples experiencias de monedas sociales locales, que apuntan a desarrollar la economía situada, para generar arraigo y mejores condiciones financieras para los pueblos.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Se cumple el 110° aniversario del natalicio de Maevia Noemí Correa.

 

Botánica, investigadora, curadora y profesora.


Maevia Noemí Correa nació el sábado 14 de febrero de 1914. Fue una botánica, investigadora, curadora y profesora. Estudió en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata; y en 1953, se tituló de Doctor en Ciencias Naturales en la misma universidad, habiendo realizado el estudio de Las Orquídeas Argentinas de la Tribu Polychondreae Schltr., subtribu Spiranthinae Pfitzer, bajo la dirección del Dr. Ángel L. Cabrera.


Entre 1956 a 1957, es becada por la American Asociation of University Women, realizando estudios en el Departamento de Botánica de la Universidad de California, Berkeley. Y de 1956 a 1958 fue Técnica Investigadora del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, en el Instituto de Botánica; y creado el INTA, lo fue entre 1958 a 1983, Técnica Investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Instituto de Botánica Agrícola, Castelar, provincia de Buenos Aires.


En 1958 coordina "Estudio y relevamiento de la Flora Patagónica", proyecto que llevó adelante hasta su publicación. Su labor como Investigadora del INTA, fue llevar a cabo el proyecto de "Estudio taxonómico de la Flora Patagónica". Fue también Curadora del Herbario (BAB), y fue Coordinadora Nacional del Plan Floras Regionales entre 1981 a 1990.


Honores


En su honor se designó al 14 de febrero como "Día del Orquideófilo"​


Algunas publicaciones


Libros


Correa, M. N. (ed.) Flora patagónica. Buenos Aires: INTA, 1969 – 1999. 7 v. Colección científica; t. 8. Parte 1 Introducción, clave general de familias, Pteridophyta y Gymnospermae — Parte 2 Typhaceae a Orchidaceae (excepto Gramineae) — Parte 3 Gramineae — Parte 4a Dicotyledones diapétalas (Salicaceae a Cruciferae) — Parte 4b Dicotyledones diapétalas (Droseraceae a Leguminosae) — Parte 5 Dicotyledones diapétalas (Oxalidaceae a Cornaceae) — Parte 6 Dicotyledones Gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae) — Parte 7 Compositae


Capítulos de libros


Barboza, GE & Correa, MN. 1988. Geraniaceae, pp. 29-25, en M. N. Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas: (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8 (5).

Boelcke, O, NM Correa, DM Moore, FA Roig, 1985. Catálogo de las Plantas Vasculares, pp. 129-255, en O Boelcke, DM Moore & FA Roig (eds.), Transecta Botánica de la Patagonia Austral. Proyecto Internacional: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina); Instituto de la Patagonia (Chile); Royal Society (Gran Bretaña), Buenos Aires

Correa, MN. 1959. Las orquídeas cultivadas en la Argentina, pp. 269-287, en L. R. Parodi (ed.), Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería 1. Acme Agency

———. 1968. Orchidaceae, en AL Cabrera (ed.), Flora de la Provincia de Buenos Aires. Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 4 (1): 575-607

———. 1969. Liliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 22-23

———. 1969. Zannicheliaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 24-25

———. 1969. Alismataceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 28-32

———. 1969. Juncaginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 33-37

———. 1969. Dioscoreaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 165-166

———. 1969. Corsiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 187

———. 1969. Orchidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Monocotyledoneae (excepto Gramineae). Colec. Cient. INTA. 8(2): 188-209

———. 1984. Salicaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 1-3

———. 1984. Fabaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 4-11

———. 1984. Olacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 28-29

———. 1984. Vivianiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Salicaceae a Cruciferae). Colec. Cient. INTA. 8(4a): 280-281

———. 1984. Saxifragaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 11-18

———. 1984. Escalloniaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 27-37

———. 1984. Hydrangeaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 38-40

———. 1984. Donatiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 46-47

——— & Burkart, A. 1984. Adesmia (Leguminosae), en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Rosaceae a Leguminosae). Colec. Cient. INTA. 8(4b): 92-161

———. 1984. Orchidaceae, en AT Hunziker (ed.), Clave de los géneros de Fanerógamas de la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 23(1-4): 229-310

———. 1988. Ledocarpaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. Inst. Nac. Tecnol. Agropec. 8(5): 40-42

———. 1988. Euphorbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 75-91

———. 1988. Frankeniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 161-166

———. 1988. Malesherbiaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae dialipétalas (Oxalidaceae a Cornaceae). Colec. Cient. INTA. 8(5): 196-198

———. 1996. Orchidaceae, en F. Zuloaga & O. Morrone (eds.), Catálogo de las Plantas Vasculares de la República Argentina. Monographs in Systematic Botanic from the Missouri Botanical Garden 60: 242-270

———. 1997. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.) Plantas de la Costa. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Orquídeas, en HB Lahitte et al. (eds.). Plantas Medicinales Rioplatenses. L.O.L.A. Buenos Aires

———. 1998. Flora patagónica. Clave para la determinación de las familias de Fanerógamas de la Flora Patagónica. Colec. Cient. INTA. 8(1): 266-281

———. 1999. Valerianaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 448-468

———. 1999. Schrophulariaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 305-350; 372-378

———. 1999. Oleaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 38-41

———. 1999. Polemoniaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 97-106

———. 1999. Boraginaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 116-146

———. 1999. Lamiaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 196-220

———. 1999. Gesneriaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 388-390

———. 1999. Dipsacaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 469-471

———. 1999. Stylidaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 489-491

———. 1999. Verbenaceae p.p., en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicotiledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 147-195

———. 1999. Lentibulariaceae, en MN Correa (ed.), Flora Patagónica. Dicoliledoneae gamopétalas (Ericaceae a Calyceraceae). Colec. Cient. INTA. 8(6): 391-395

———. 1998. Del Vitto, LA, EM Petenatti & MN Correa, 1998. Evolución del conocimiento botánico de la Patagonia Argentina. En MN Correa (ed.), Flora Patagónica, Colec. Cient. INTA. 8(1): 197-265.

Artículos en publicaciones periódicas[editar]

Correa, MN. 1950. Notas sobre las orquídeas nuevas del género Habenaria. Notas Mus. La Plata 15: 151-168

———. 1953. Un nuevo género y cuatro especies nuevas de orquídeas argentinas. Darwiniana 10: 157-168

———. 1955. Las Orquídeas argentinas de la tribu Polychondreae Schlechter, subtribu Spiranthinae Pfitzer. Darwiniana 11: 24-88

———. 1956. Las especies argentinas del género Gavilea. Bol. Soc. Argent. Bot. 6: 73-86

———. 1959. Dos orquídeas nuevas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 7: 180-186

———. 1966. Las Frankeniaceae argentinas. Darwiniana 14: 68-94

———. 1966. Una especie nueva y algunas observaciones críticas del género Gavillea (Orchidaceae). Bol. Soc. Argent. Bot. 11: 60-66

———. 1968. Rehabilitación del género Geoblasta Barb. Rodr. (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 69-74

———. 1968. Una especie nueva del género Gavillea (Orchidaceae). Revista Mus. La Plata, secc. Bot. 11: 75-77

———. 1969. Chloraea, género sudamericano de Orchidaceae. Darwiniana 15: 374-500

———. 1972. Una nueva especie y dos nuevas citas de Orchidaceae para la Flora de Jujuy. Bol. Soc. Argent. Bot. 14: 319-324

———. 1975. Notas orquidológicas II. Cuatro géneros de Orchidaceae nuevos para la Flora Argentina. Darwiniana 19: 345-356

———. 1975. Notas orquidológicas III. Tres nuevas Spiranthinae para la Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 17 (1): 355-360

———. 1981. Especies nuevas de Adesmia (Leguminosae) para la Flora Patagónica. Darwiniana 23: 151-157

———. 1992. Notas orquidológicas V. Novedades en los géneros Prescottia y Pterichis. Parodiana 7: 3-13

———. 1993. Notas orquidológicas VI. Laelia y Warmingia, dos géneros nuevos de orquídeas para la Flora Argentina. Bol. Soc. Argent. Bot. 29: 183-186

———. 1995. Novedades en Orchidaceae de Argentina. Hickenia 2: 165-175